Tengo un problema con la sociedad. Soy intolerante con los intolerantes. Soy discriminadora de los discriminadores. Me da por las pelotas los comentarios sin fundamentos, el chupamedismo excesivo, la clásica y estúpida actitud de "soy copado, soy el mejor", tan típica del argentino promedio que no tiene ni la más mínima idea de lo que pasa alrededor de la pelusa que crece en su ombligo.
No me banco a los idiotas que dicen "Vamos a quemar la embajada británica". A los que hablan de Cristina como si fuese la Virgen María. Juro, juro que es algo que sinceramente no tolero.
Igualmente, Kicillof está re lindo.
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